Preocupación en la industria farmacéutica argentina por aranceles a materias primas importadas
La industria farmacéutica argentina continúa manifestando su preocupación ante el impacto que están teniendo los aranceles a la importación de principios activos y otros componentes esenciales para la fabricación de medicamentos. Según señaló Farmaindustria, la asociación que agrupa a los principales laboratorios del país, estas barreras impositivas encarecen significativamente los costos de producción y podrían repercutir directamente en el abastecimiento del mercado local.
El sector viene alertando desde hace meses sobre la creciente presión fiscal en la cadena de valor de los medicamentos, impulsada por la elevación de aranceles que actualmente alcanzan hasta el 10% en algunos insumos clave. De acuerdo con fuentes de Farmaindustria, estos componentes no se fabrican en el país y son esenciales para la elaboración de productos tanto de uso hospitalario como de venta en farmacias, incluyendo antibióticos, antivirales y tratamientos para enfermedades crónicas.
?Estamos ante una situación que afecta seriamente la competitividad de nuestras empresas y, por ende, el acceso de los pacientes a los medicamentos. Muchos de estos principios activos no tienen sustitutos nacionales, lo que vuelve indispensable su importación?, aseguró el vocero de la entidad, quien también advirtió que podría haber desabastecimientos si no se revisa el esquema arancelario.
En ese sentido, representantes del sector farmacéutico han mantenido reuniones con autoridades del gobierno argentino con el objetivo de negociar una revisión del régimen de aranceles. Solicitan que se exima a los principios activos y excipientes destinados a la producción nacional de medicamentos, invocando criterios de salud pública y soberanía sanitaria.
Uno de los puntos más criticados por Farmaindustria es que, mientras en otros países se implementan políticas de estímulo a la producción y al acceso a medicamentos, en Argentina se observa un endurecimiento de las condiciones económicas para las empresas locales. Además, destacan que el aumento de los costos no se traslada en su totalidad al precio final, ya que muchos productos están sujetos a acuerdos con el gobierno o programas de abastecimiento a precios regulados.
La preocupación del sector también se vincula con el contexto económico general del país, que enfrenta un proceso de ajuste fiscal y búsqueda de superávit comercial. En ese marco, explican que las políticas impuestas sin una adecuada evaluación del impacto sectorial pueden redundar en consecuencias no deseadas, como roturas de stock o migración hacia tratamientos menos adecuados por falta de disponibilidad.
A medida que continúan las negociaciones, la industria farmacéutica busca mecanismos de articulación con el gobierno para garantizar el abastecimiento sin aumentar los precios, mientras insiste en que se prioricen las necesidades sanitarias por sobre los objetivos estrictamente recaudatorios.